¿Cuál es el manejo adecuado de las vacas lecheras?

Garantizar el bienestar de los animales no solo asegura una buena calidad de vida, sino que también influye positivamente en la eficiencia de la producción, mejora el ambiente de trabajo, reduce pérdidas y costos, abre mercados y mejora la calidad del producto final. Uno de los pilares del bienestar animal es el manejo adecuado de cada especie, y esto también se aplica al manejo adecuado de vacas lecheras.
Ofrecer un manejo adecuado para vacas lecheras preserva la salud de los animales y les permite expresar el comportamiento natural de la especie. Con ello, las vacas se mantienen más tranquilas y se reduce el índice de lesiones y mortalidad.
Además, los cuidados relacionados con la reproducción, la salud del rebaño y la gestión de la crianza marcan toda la diferencia en el desempeño del sistema de producción.
¿Quieres entender cómo aplicar en la práctica el manejo adecuado para vacas lecheras? A continuación, revisa los principales puntos.
El cuidado de la reproducción mejora la eficiencia productiva
Cuanto más positivo sea el manejo de las vacas en el momento de la inseminación artificial y durante los días siguientes, más eficiente tiende a ser la productividad del rebaño.
Se debe prestar especial atención al ambiente térmico del alojamiento, ya que cuanto mayor sea el calor:
- mayores serán las pérdidas embrionarias;
- mayores serán las fallas en la detección conductual del celo.
La Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) también presenta recomendaciones importantes sobre reproducción, como la edad ideal para el primer parto y el intervalo entre partos. Además, es fundamental recordar que la calidad de la crianza de las terneras impacta directamente en el desempeño productivo y reproductivo de la futura vaca.
Observaciones importantes sobre el manejo reproductivo
- 24 meses es la edad recomendada para el primer parto.
- El promedio ideal es una cría por año (o un parto cada 12 meses).
- El manejo correcto exige colocar a la vaca en un potrero con sombra o en un corral de maternidad, con acceso libre al agua y alimento de calidad, 30 días antes del parto.
- El período seco debe ser, en promedio, de 60 días, para la preparación de la glándula mamaria y el inicio de un nuevo ciclo productivo de leche.
Manejo e interacción hombre-animal: prácticas esenciales
En el manejo adecuado para vacas lecheras, los animales deben ser tratados con calma, sin gritos ni movimientos bruscos. Las técnicas de manejo deben respetar los comportamientos naturales, sin causar estrés ni lesiones.
A continuación, se presentan normas importantes relacionadas con el bienestar animal en el manejo del rebaño:
- Los animales no deben recibir torsiones de cola, ni ser jalados o levantados por la cola, la piel, las orejas o las extremidades.
- Los terneros solo pueden ser movidos cuando son cargados, conducidos o mediante otra forma de embarque. Está prohibido jalarlos, arrastrarlos y usar bastón eléctrico.
- En el parto, la intervención debe ocurrir únicamente para ayudar en el nacimiento y no para acelerar el proceso. La inducción del parto nunca debe usarse como rutina.
- El ombligo de los recién nacidos debe ser sumergido en una solución antiséptica.
- Cualquier animal incapacitado para caminar debe ser tratado inmediatamente.
- Está prohibido el marcado con cortes en la oreja o en la cara, excepto por motivos sanitarios exigidos por un veterinario o por el gobierno federal.
- Los perros deben ser entrenados para no herir ni angustiar al ganado y necesitan estar controlados en todo momento. En la sala de ordeño, los perros están prohibidos.
- Gestión: sin gestión, no existe bienestar animal
No hay manera de aplicar el manejo adecuado para vacas lecheras (o para cualquier otro animal de producción) si la administración de la finca no está familiarizada con las normas de bienestar animal y con las particularidades de cada especie.
Por ello, es indispensable ofrecer capacitación adecuada a gerentes y empleados.
Capacitaciones que deben garantizarse
- Los encargados deben ser entrenados para identificar y manejar los factores de estrés que enfrentan las vacas lecheras.
- Es necesario conocer el plan de acción de emergencia, con procedimientos para casos de incendio, sequía o inundación.
- Los gerentes deben poner a disposición, en cualquier momento, los registros de la crianza y los procedimientos de cuarentena y medicación al inspector de la certificadora de bienestar animal.
Salud del rebaño: planificación sanitaria y monitoreo constante
Garantizar la salud de las vacas lecheras requiere desarrollar un Plan Sanitario de los Animales (PSA), actualizado regularmente con orientación veterinaria.
Además, es necesario monitorear constantemente el desempeño de los animales. Entre las medidas que deben formar parte del manejo se incluyen:
- observar la ocurrencia de enfermedades de producción, enfermedades infecciosas y lesiones causadas por alojamiento o manejo inadecuado;
- tratar inmediatamente a los animales con enfermedades o lesiones, buscando asistencia veterinaria siempre que sea necesario;
- someter a los animales de reposición provenientes de otros orígenes a un período de cuarentena;
- inspeccionar y cuidar los cascos al menos una vez al año;
- evaluar y registrar semestralmente la laminitis del rebaño;
- remover tetas supernumerarias hasta la pubertad con medicamentos para el dolor;
- realizar el descorne químico hasta las 3 semanas de edad, con cauterización y uso de medicamentos para el manejo y control del dolor;
- realizar la extracción de los cuernos únicamente por un veterinario, con sedación o anestesia local y antiinflamatorio;
- prohibir el corte de cola (se permite el recorte del mechón);
- estar preparado para realizar la eutanasia, si es necesario, con un empleado capacitado o un veterinario, y la eliminación de la carcasa conforme a las exigencias locales.
El bienestar es productividad y calidad
El manejo adecuado para vacas lecheras preserva la salud del rebaño, permite el comportamiento natural de la especie y reduce el estrés, las lesiones y la mortalidad. Además, contribuye a la eficiencia productiva, a la reducción de costos y a la mejora del producto final.
Aplicar estas buenas prácticas depende del cuidado con la reproducción, la interacción hombre-animal, la gestión y la planificación sanitaria.
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Publicado em 21 enero de 2026