Hasta la segunda mitad de septiembre, el hemisferio sur tiene que hacer frente al invierno. El clima más frío de esa época preocupa a los ganaderos en lo que respecta a la alimentación del ganado bovino. En algunas regiones, se puede minimizar la escasez de alimentos con el cultivo de especies forrajeras, que les sirven de suplemento a los animales por medio de pastos y les ayudan a recibir una dieta mejor y a vivir con bienestar. 

Una de las posibilidades es el cultivo de especies forrajeras de clima templado con el uso de la sobresiembra en áreas de pastos tropicales. Algunas opciones, como la avena y el raigrás, que se cultivan junto a la hierba de Guinea, pueden producir un buen forraje durante la época más fría del año, sirviendo incluso como alimento para las vacas lecheras entre junio y septiembre.

Así como el calor influye directamente en el bienestar animal y en su productividad, el frío y la sequía también pueden dañar los pastos y afectar el metabolismo y el comportamiento de los animales. Hay que hacer mención a que estas respuestas varían según la raza animal y su adaptabilidad a las condiciones climáticas de la región donde se cría. Como ejemplo podemos citar a los animales de origen europeo procedentes de climas donde las temperaturas son bajas —como es el caso del ganado holandés—, que desarrollan un mayor potencial productivo y, por consiguiente, disfrutan de un mejor estado de bienestar animal. 

La alimentación del rebaño es tan importante que ocupa el primer apartado de los estándares de bienestar animal para ganado bovino, elaborados por Certified Humane. Esta certificadora, con la ayuda en un comité científico compuesto por investigadores de varios países, subraya  la importancia de que los animales puedan acceder a una dieta sana de calidad, adecuada para su edad, fase de producción y especie y que sea, además, en la cantidad necesaria. Está prohibido el uso de sustancias promotoras del crecimiento según los estándares de Certified Humane.  

El productor debe ser consciente de que, en caso de que falte algún alimento natural —como forrajes para el ganado bovino o incluso el agua— se ha de proporcionar y garantizar el suministro también en casos de emergencia, sea cual sea la época del año o los recursos existentes. Todo esto garantizará que los animales tengan un puntaje en la CCF (clasificación de la condición física) de al menos 2, como lo exige la norma. 

 

Beneficios de cultivar especies forrajeras

Algunas especies forrajeras pueden usarse como pasto para el ganado, dependiendo de la época del año, de su ciclo de vida y la familia botánica a la que pertenece. En este caso, las que más se utilizan son las gramíneas y leguminosas, concepto que se da de acuerdo con la fisiología vegetal de la planta forrajera. A la hora de elegir la especie, el productor ha de considerar cuál es su productividad, su calidad nutricional y su adaptación al terreno. 

Las plantas forrajeras de origen tropical, por ejemplo, a pesar de tener un menor valor nutricional en comparación con las especies de clima templado y ser menos productivas durante el invierno, ayudan a incrementar la capacidad de soporte de los pastos y mejorar el rendimiento de los animales, aumentando la temporada de pastaje con el uso de la sobresiembra, que se asocia a un manejo adecuado.

Sea cual sea la especie forrajera, hay que tener mucho cuidado en el control de hormigas o insectos en cuanto al deterioro de hojas, estolones, tallos y raíces, que pueden dañar el desarrollo inicial de plantas invasoras o dañinas. En el cultivo de especies forrajeras, se pueden destacar algunos beneficios:

  • Aumento de la producción de materia seca;
  • Aumento de la calidad del forraje;
  • Mejora en la fertilidad del terreno con la incorporación de nitrógeno y materia orgánica;
  • Mayor capacidad de germinación de la especie de gramínea en primavera;
  • Control de plantas invasoras.

Vea cuáles son algunas de las especies forrajeras que se pueden usar con este propósito:

  • Avena blanca y negra;
  • Raigrás;
  • Pasto (elefante, heno blanco, del Nilo, del Sudán);
  • Loto corniculado;
  • Frijol de carita negra (Vigna unguiculata);
  • Pasto bermuda y estrella;
  • Hemarthria;
  • Lotus subbiflorus Cv ‘El Rincón’;
  • Mijo perla;
  • Sorgo forrajero;
  • Trébol (blanco, persa, rojo, vesiculoso).

 

Suplemento nutricional para el bienestar animal

Antes de ofrecerle al rebaño cualquier tipo de alimento, el veterinario, zootecnista agrónomo y/o profesional de áreas relacionadas que sea el responsable en la propiedad ha de analizar su calidad nutricional. Como ya se ha mencionado, la cantidad y el tipo de alimento varían según la edad productiva del animal y el clima de la región en la que se encuentra la producción. 

El uso del ensilado (método para almacenar especies forrajeras que les sirvan como suplemento alimenticio a los animales durante los períodos de escasez de pasturas) en la nutrición de rumiantes, por ejemplo, ya es una práctica habitual que han adquirido los productores.

Es de buena calidad nutricional y una excelente opción cuando el acceso a alimentos en la propiedad se ve reducido en ciertas épocas del año y puede complementar al rebaño en forma de suplementos alimenticios, ya que, según los estándares Certified Humane de bienestar animal, no se pueden usar promotores del crecimiento o antibióticos para tal fin.

El ensilado es una herramienta viable que no requiere inversiones excesivas y que se puede adaptar a cada propiedad. Sea cual sea el tamaño de la producción, se puede proporcionar bienestar animal, tal como ya lo han hecho muchas empresas. Acceda a los estándares de Certified Humane y obtenga la certificación. 

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